Los peligros de los ordenadores de bolsillo

Si los ordenadores todavía son algo relativamente nuevo en el mundo tecnológico, los dispositivos móviles lo son aún más. Durante las últimas tres décadas, hemos estado buscando un método que proteja al 100% nuestros PCs y, probablemente, aún tenemos un largo camino por delante hasta descubrir una solución de seguridad móvil perfecta.

 Riesgos de los dispoistivos móviles

Los smartphones y tablets disponen de las mismas funciones o incluso más que los ordenadores personales, hecho que supone un reto de seguridad en sí mismo. Uno de los mayores problemas es que  estos dispositivos viven en nuestros bolsos y bolsillos, acompañándonos allá donde vamos. A diferencia de los ordenadores de mesa, que están anclados a nuestro escritorio, es bastante fácil perder un dispositivo móvil.

Las amenazas de PC son bastante similares a las amenazas de un dispositivo móvil, pero la diferencia principal es la siguiente: los PC son inmóviles. Estos, además, disponen de cámaras y sistemas GPS que permite a los proveedores rastrear nuestra localización. Enviamos emails, hacemos llamadas y mandamos SMS con ellos. Almacenamos gran cantidad de datos económicos e información personal y solemos visitar tiendas online donde nos descargamos aplicaciones desarrolladas por gente totalmente desconocida.

Al igual que los ordenadores tradicionales, todo esto se puede monitorizar o incluso robar mediante un malware. Los ataques contra smartphone (es decir las distintas formas para penetrar en un dispositivo) ya superan aquellos dirigidos contra los ordenadores tradicionales.

Amenazas conjuntas aparte, hoy en día nos enfrentamos a peligros en nuestros dispositivos móviles que no existen en los ordenadores corrientes.

Cargar la batería es uno de ellos. La mayoría de los smartphones tiene un puerto USB a través del cual es posible cargar la batería. En este caso, cargamos y sincronizamos los datos a través del mismo cable; poniendo en peligro la información almacenada en el dispositivo. Estoy seguro de que todo esto suena bastante inverosímil hasta que un día de desesperación, pidamos el cable a un desconocido o incluso su ordenador para darnos cuenta, después, que hemos compartido con esa persona nuestros datos personales.

Aunque los delincuentes roban muchos otros objetos aparte de los dispositivos móviles, es más probable extraviar antes nuestro smartphone que nuestro PC porque el ladrón debería estar muy bien entrenado y correr muy rápido.

El año pasado, leí un artículo en el DailyMail sobre una app desarrollada por el ejército de los EE.UU. Dicha aplicación era capaz de encender la cámara del teléfono móvil para, posteriormente, sacar y enviar imágenes y vídeos a los desarrolladores de la app. Además, el software podía utilizar las imágenes para crear mapas del lugar. Estas funciones pueden ayudar a que un cibercriminal espíe a sus víctimas o reúna información para un futuro robo. Por supuesto, la mayoría de los portátiles tiene cámaras integradas también, pero no solemos llevarlos en nuestro bolsillo.

He leído sobre programas maliciosos que encienden los micrófonos de los smartphones, convirtiéndolos en herramientas de vigilancia que monitorizan todos los movimientos de la víctima al activar el GPS y la geolocalización del dispositivo.

Es posible que un malware instalado en un teléfono pueda grabar todas las comunicaciones del dispositivo. Así, un atacante podría escuchar las llamadas, leer los emails o los SMS, robar las contraseñas de las redes sociales y, lo peor de todo, conseguir las credenciales bancarias. Por ejemplo: si entro en tu cuenta bancaria, dependiendo de la entidad y el portal, podría cambiar la contraseña, transferir todo el dinero a otra cuenta  o incluso cambiar la dirección de email asociada a la cuenta y enviar una copia de la tarjeta de crédito a mi domicilio.

Cuando veo a todos esos adolescentes con su smartphone, siempre me pregunto si tienen guardada la información de las tarjetas de crédito de sus padres en el dispositivo. Si el joven lo pierde, la familia entera puede estar en peligro.

Existe multitud de métodos para penetrar en un teléfono. Si nos descargamos una aplicación maliciosa o pinchamos en un link de phishing, alguien puede juguetear con nuestra información sin que nos demos cuenta. La lista crece y crece con situaciones que nunca nos hemos imaginado, pero que ya han pasado por la mente de los cibercriminales.

Las buenas noticias son que cada vez existen mejores productos de seguridad móvil. Con cada sistema operativo, las empresas tecnológicas introducen mejores controles de seguridad como las funciones de Apple, Buscar mi iPhone o Activation Lock. Casi todos los dispositivos disponen de una herramienta que permite a los usuarios eliminar los datos almacenados de forma remota en caso de emergencia. Además, cada vez somos más listos. Hace unos años, el usuario medio apenas sabía nada sobre seguridad informática. Gracias a programas maliciosos como Stuxnet, los consumidores ya somos más conscientes de los posibles problemas de seguridad.  No obstante, sería realmente reconfortante si los usuarios instalasen una solución en sus dispositivos, protegiesen sus contraseñas, implementasen todas las funciones de seguridad que ofrecen los sistemas operativos y se mantuviesen al día sobre las últimas amenazas online.

Es bastante sencillo evitar los riesgos cuando cargamos la batería del smartphone. Podemos llevar en nuestro bolso un cargador extra para enchufarlo a la corriente eléctrica. Cuando cargo la batería de mi teléfono, nunca me despisto un momento si estoy en un lugar público. Aunque no sea conveniente, a veces un teléfono sin batería es mejor que un teléfono infectado.

Todas estas nuevas funciones como Buscar mi iPhone o Activation Lock de Apple ayudan a proteger nuestro dispositivo en caso de pérdida o robo. Por este motivo, es aconsejable que activemos  y aprendamos a utilizar todas las herramientas de seguridad que tengamos a nuestro alcance. Perder nuestro smartphone es un gran problema, pero poner nuestra información en bandeja a los cibercriminales es aún peor. Así, es imprescindible bloquear el dispositivo con un código de acceso. Aunque un hacker experimentado puede sortearlo, un simple código con cuatro dígitos puede evitar que terceros accedan a nuestra información, especialmente si al introducir erróneamente la clave se elimina de forma automática todos los datos guardados.

Si no eres demasiado precavido o no estás  preocupado por la seguridad de tus datos, entonces te recomiendo que cifres la información almacenada y hagas diferentes copias de seguridad.

Como yo todavía no soy padre, no puedo dar lecciones de cómo actuar con los más pequeños. Pero, recomiendo que controles la información que almacenan en sus smartphones porque es probable que, en algún momento, lo pierdan.

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Un pensamiento en “Los peligros de los ordenadores de bolsillo

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