Cómo la paranoia y el Big data crearon los Papeles de Panamá

Los periodistas y sus informadores consiguieron mantener en secreto el mayor filtrado de datos de la historia. ¿Cómo lo hicieron?

El mayor filtrado de datos de la historia ocurrió cuando los papeles de Mossack Fonseca cayeron en manos de unos periodistas alemanes. Estos filtraron un archivo de 2,6 terabytes que incluía 11,5 millones de documentos, tres veces mayor que el escandaloso caso de Cablegate, iniciado por WikiLeaks en 2010.

No es la primera vez que los datos de los clientes de Mossack Fonseca acaban en los titulares: hace varios años, una fuente anónima vendió una parte de su base de datos a las autoridades alemanas. Esta contenía información sobre cientos de empresas extranjeras.

El incidente de los Papeles de Panamá es mucho más grande: se han destapado los datos de 240.000 empresas con fondos en paraísos fiscales.

Se trata de una gran cantidad de datos. La investigación se ha estado llevando acabo durante todo el año y se esperan más descubrimientos a medida que pase el tiempo. Los datos fueron analizados en secreto por periodistas de todo el mundo y, fuera de este grupo, nadie tenía conocimiento de esta investigación. Vamos a profundizar más en cómo se organizó todo el proceso.

La historia de los Papeles de Panamá se inició a finales de 2014, cuando una fuente anónima contactó con Bastian Obermayer, un periodista del periódico alemán SüddeutscheZeitung. El informador se ofreció a revelar información que podría obligar a los criminales a enfrentarse a la verdad.

La fuente periodística proporcionó los documentos sin pedir nada a cambio, a excepción de permanecer en total anonimato. Esta persona no quería seguir el camino de Edward Snowden, quien tuvo que abandonar su casa y la esperanza de volver a ver a sus amigos y familiares. Temiendo por su vida, el informador insistió en utilizar comunicaciones seguras online y se negó a ver en persona al periodista.

Obermayer accedió. Por lo que se mantuvieron en contacto mediante canales de comunicación cifrados que cambiaban continuamente. El periodista se negó a revelar qué métodos y aplicaciones fueron utilizadas y cómo fueron transferidos exactamente estos enormes archivos, con un peso mayor de 2 TB. Según afirma Wired, lo único que este dijo fue: “He aprendido mucho sobre cómo transferir archivos de gran tamaño de forma segura”.

Esta investigación enseñó a Obermayer a estar vigilante. Cuando terminaron todas las comunicaciones, el periodista destruyó su teléfono y el disco duro de su ordenador portátil, ya que estos dispositivos se utilizaron para estar en contacto. “Esto puede parecer un poco excesivo”, comentó este a Wired, “pero más vale prevenir que curar”.

Cuando SüddeutscheZeitung terminó la investigación principal de la primera parte de los documentos, el periódico contactó con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (International Consortium of Investigative Journalists o ICIJ). Este equipo tenía experiencia específica en el análisis de enormes fugas de datos, por lo que los expertos de ICIJ asumieron la coordinación de las actividades de investigación.

Había una carpeta separada para cada empresa extranjera y en ella se incluían los correos electrónicos, archivos PDF, copias de documentos y contactos, además de otros documentos. Para habilitar la búsqueda de texto, se utilizó un sistema de reconocimiento de caracteres para convertir las imágenes en archivos de texto.

El ICIJ creó su propio sistema de búsqueda que permitió el acceso, la comunicación y el trabajo conjunto a todas las partes involucradas. Docenas de los periódicos más importantes del mundo participaron en la investigación: un total de cerca de 400 periodistas de 80 países lanzaron los Papeles de Panamá.

El ICIJ no permitirá el acceso a los Papeles de Panamá a todas las partes interesadas. Gerard Ryle, director de la organización, cree que este paso puede dañar a los clientes de Mossack Fonseca que respetan la ley.

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